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miércoles, 12 de septiembre de 2012

UN RECUERDO DE MIS PADRES




UN RECUERDO DE MIS PADRES 




A MI ADORADA ESPOSA



¿Cómo no he de quererte?
¿Si donde quiera que vaya
Marchas siempre conmigo?

¿Cómo no he de quererte?
¿Si en tu entraña fecunda
Anidaron mis hijos? 

¿Si en tus pechos tatuados
Están tu alma y la mía.
La virtud, siempre tuya,
Y de mí, sus desvíos?

¿Cómo no he de quererte?
¡Si eres toda mi vida!
¿Si donde quiera que vaya,
Marchas siempre conmigo?

¿Si siempre, a mi lado,
Cicatrizas mi herida?
¿Cómo no he de quererte?
¡Si eres, toda mi vida!

Eladio Escobar Escobar, 
                                                                      
                                                                     
                                                            Medellín, Diciembre 4 de 1974.




(Autorretrato)

De Eladio Escobar Escobar

Soy un pobre vencido con el pecho rasgado.
Soy errante viajero que el desierto cruzó;
El desierto del mundo. El desierto ignorado
En el cual la esperanza postrimera quedó.
Amé mucho y tan sólo recibí decepciones.
Quise al mundo y el mundo, me negó hasta el amor
Llevo el alma cual cendal en jirones,
Llevo el alma marchita como pálida flor.
Ha estampado su beso en mi frente el destino.
Al dolor me ha vendido cual a Cristo el Traidor.
Sólo abrojos ostenta mi escarpado camino,
Sólo espinas encuentro en su duro rigor.
En lo grande del mundo yo cifré mi conquista
Pero sólo miseria y vanidad encontré.
Quise al mundo y el mundo me volvió pesimista.
Vagué en pos de esperanzas y hasta el llanto partió.
Soy el búho que busca en el ciprés su nido.
Soy águila que busca las cimas del peñón;
Me gustan los bohemios. Las tumbas y el olvido.
Me gusta lo que viene del triste corazón.
A veces. Pensativo en noches de desvelo
Mirando de los astros el pálido fulgor.
Busco en  la luna el místico consuelo
Que alivia los tormentos de mi tenaz dolor.
Me gustan las tinieblas porque su negro manto
Oculta las caricias. El llanto y el pesar;
Entre sus negros pliegues esconde el triste llanto
Que me hace el desengaño, a veces derramar.
 Pero odio los placeres que envidian los humanos
Profeso un odio acerbo para esta humanidad;
Me gustan los misterios. Me gustan los arcanos
Pero odio lo que el sabio llamó la vanidad.
¡Mundanos! Yo no quiero que en mi desierta fosa
Con tus mentidos duelos llegues a profanar;
Vosotros por la espina dais la fragante rosa
Y porque el mundo os vea llegáis hasta llorar.
No quiero que mi frente ante otra se sonroje
Pidiéndole una gracia. Buscando algún favor.
No quiero que a mi rostro alguna vez se arroje
La escupa del desprecio. Robándome el honor.
Qué Importa que los hombree me digan que soy loco.
Qué Importa que me digan que austero me volví;
El desprecio del mundo me importa a mí tan poco
Desde que la esperanza dejar yo, resolví.
No tengo en esta vida sino mi madre amada
Que llora cuando lloro. Que gime al yo gemir;
A ella está mi vida por siempre aprisionada
Porque ella solamente sufre con mí sufrir.
Tú solamente. ¡Oh! esposa idolatrada.  Acércate a mi fosa
Y rezan tus plegarias. Coloca alguna flor.
Porque la flor que pone la esposa
Y la madre, temblorosas,
No es flor de los vergeles. Sino flor de su amor.



Eladio Escobar Escobar, 
                                                                      


                                                                                           
                                                               Medellín, Mayo 29 de 1944.





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